RAQUETAS DE NIEVE, EQUIPO COMPLEMENTARIO Y NORMAS DE SEGURIDAD

Instrumentos inicialmente utilizados por tramperos, cazadores y militares, fueron usados como herramientas para facilitar la progresión con el fin de realizar otras actividades de montaña.
En los años 90 aparecen con nuevos materiales y formas que hacen dar un salto cualitativo, afirmando la filosofía de raquetas de nieve como actividad con entidad propia.

PERO... ¿QUÉ ES UNA RAQUETA DE NIEVE?
Básicamente, una herramienta que amplía la superficie de nuestro pie, facilitando nuestro camino por nieve sin clavarnos en élla a cada paso.
Naturalmente será importante para qué vaya a utilizarse, pues no es lo mismo dar un pequeño paseo familiar por terreno casi llano, que realizar una marcha de alta montaña.
El tamaño vendrá dado por el peso del raquetista y el tipo de nieve por donde vayan a ser usadas.
Hoy, prácticamente todas las raquetas tienen placa articulada, elemento que facilita su uso. Además deberemos fijarnos en el modelo de fijación (gomas, correas, cremallera, semiautomatica, cramponable, etc.), que vendrá impuesta por el tipo de bota que se vaya a utilizar así como en el tipo y número de crampones que porte y si lleva o no crampón delantero, alza y fijación trasera.

HABLEMOS UN POCO DEL EQUIPO COMPLEMENTARIO
Las raquetas de nieve van a obligarnos a tener los pies en continuo contacto con la nieve, por lo que las botas serán un elemento principal. Unas estancas y cálidas, serán las ideales, además de la ropa propia de montaña invernal, sin olvidar guantes, gorro y gafas de alta protección.
Un par de bastones nos ayudarán en las subidas y equilibrarán en nuestros descensos.
Una pequeña mochila con ropa de abrigo, protector solar y labial, agua y algo de alimentación completará nuestro equipo para una salida de un día y, si somos aficionados a la fotografía...

ALGUNAS NORMAS DE SEGURIDAD
A la montaña no vayas solo. Si consideras que tu preparación o conocimientos no son los adecuados para acometer ese itinerio que tienes previsto, únete a un compañero experto, aprovecha las salidas de los clubes de montaña o utiliza los servicios de un guía.
Si el itinerario es por terreno accidentado, en media o alta montaña, los crampones y el piolet serán imprescindibles, sin olvidar el mapa la brújula y el altímetro u otros elementos de seguridad como el ARVA, las sondas, pala, botiquín, equipo de radio o teléfono.
Infórmate antes de partir sobre las previsiones meteorológicas y nivológicas.
El frío, la niebla y sobre todo, el riesgo de aludes son tus principales enemigos. Evítalos.

Recuerda: La montaña seguirá siempre allí. Si no subes hoy, puedes subir mañana.

 

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