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Manuel AvellanasLa XXX Cena de la Montaña de la FAM tendrá uno de sus momentos más destacados con la entrega del Premio Federación a Manuel Avellanas Chavala (Huesca, 1952). Un galardón que reconoce las dos facetas de este montañero y médico, que ha destacado tanto por su participación en actividades deportivas como por su labor en el campo de la medicina de montaña.

Pregunta.- El Premio Federación te reconoce como montañero y como médico, ¿cómo se han relacionado estas dos facetas en tu vida?

Respuesta.- Han sido dos vocaciones que he podido complementar, aunque, claro, mi relación con la montaña fue primero. Yo comencé practicando la natación con un club que se llamaba Neptuno, y con motivo de una competición que se hacía junto con Peña Guara en el pantano de Arguis, ya empecé también a practicar montañismo con este club, con el que he seguido toda mi vida. Luego estudié Medicina y he ido aprovechando las oportunidades de trabajar en medicina de montaña.

P.-  ¿Y cómo llegaste a las grandes expediciones de los años noventa?

R.- Yo ya estaba muy metido en las actividades de Peña Guara, así que cuando en el año 1994 se organizó la expedición al Nanga Parbat me ofrecieron formar parte, porque era obligatorio llevar un médico. Ese mismo año ya se estaba preparando la expedición al K2, para el año siguiente, en la que también participé. Bueno, el accidente que sufrimos allí paró un poco las expediciones. Luego es cierto que Pepe Garcés me llamó para que le acompañara de nuevo al K2 en 2001, cuando finalmennte consiguió hacer la cima, pero al final no pude porque en el hospital no me dieron los tres meses de permiso necesarios. Estaba preparando también con él la ascensión al Makalu cuando sufrió el accidente en el que falleció y eso supuso el fin de mi trayectoria con las grandes expediciones. Bueno, en 2003 participé también como médico en “Escuela del deporte”, un programa de TVE en el que acompañamos a un grupo de jóvenes para ascender el Kilimanjaro.

P.- ¿Qué destacas del montañismo para haberlo practicado toda tu vida?

R.- El montañismo es un deporte cuyo campo de juegos es la naturaleza en todo su esplendor; en cualquier época del año y en cualquiera de las modalidades que practiques, lo mismo en el alpinismo, en el barranquismo o en el senderismo. Un contacto con la naturaleza que aporta algo tan importante como es el ejercicio y que te llena. Pero es que, además, es un contacto en el que vas rodeado de amigos, con gente con la que te entiendes y con quien te apetece estar y disfrutar. La montaña es disfrutar de la naturaleza con el grupo de amigos que has elegido.

En las expediciones al Himalaya hay que destacar que éramos un grupo que nos llevábamos muy bien y que nos con un objetivo común, algo fundamental en una actividad que, de lo contrario, puede ser un desastre. Amigos que teníamos un proyecto y luego contamos con el apoyo de nuestros clubs, que se buscaban la vida para que lo pudiéramos lograr.

P.- La FAM también ha destacado como motivos del premio tu colaboración con clubes, ¿qué importancia crees que tienen para el montañismo?

R.- Una función primordial es que te enseñan a estar y a moverte por la montaña. Dan una educación ya para toda la vida de cómo desarrollar actividades con el mínimo riesgo. Cierto que riesgo siempre va a haber, pero conocer las técnicas, saber leer mapas, conocer la metodología… aporta  una formación en seguridad y prevención que no se puede hacer más que participando en los cursos y actividades de los clubes.

Expedición K2P.-  Esta especial preocupación por la seguridad parece que entronca con tu faceta profesional y tu dedicación a la medicina de montaña.

R.- Totalmente. Sigo dando charlas para monitores para que conozcan las reglas básicas para evitar accidentes. O también muchas expediciones se ponen en contacto conmigo para conocer los síntomas de las congelaciones, cómo prevenirlas y cómo actuar… En cualquier actividad de montañismo lo fundamental es minimizar los riesgos, lo mismo en la sierra de Guara que en el Himalaya. Lo primero y fundamental es respetar la climatología. Después tienes que saber qué equipamiento necesitas para la actividad, y saber manejarlo, claro. Y ya después hay que valorar el esfuerzo físico y si eres capaz de realizarlo. Sin estos pasos, vas a sufrir un accidente.

P.- En este campo de la medicina de montaña tu currículo es impresionante: director de los cursos de Medicina de Urgencia en Montaña de la Universidad de Zaragoza, coordinador del Servicio Aragonés de Medicina de Montaña, director de la Unidad de Congelaciones y Patologías de Montaña del hospital San Jorge…

R.- Antes, yo ya tenía mucha amistad con los grupos de montaña de la Guardia Civil y en sus cursos de instrucción me encargaba de la parte sanitaria, que era prestar una atención de fortuna, sin fármacos ni nada. Y también en mi tiempo libre volaba con ellos e intentaba ayudar. Como todos veíamos la necesidad de tener gente formada y disponible todos los días del año, firmamos un acuerdo institucional entre el Gobierno de Aragón, la Federación y la Guardia Civil para medicalizar el socorro de montaña. Eso fue en 1998, antes de las transferencias sanitarias, por lo que la solución fue que estos médicos estaban en el hospital San Jorge, en Huesca, y les pagaba la FAM, con una aportación del Gobierno de Aragón. Luego, ya se incorporaron al SALUD, el sistema público de la comunidad y al 061.

Luego, en 2015, retomamos los cursos de formación, porque habían desaparecido con la muerte del doctor Morandeira. Tuvimos una reunión con el Gobierno de Aragón porque era evidente que si no se retomaban, iba a desaparecer el servicio de rescates. Fueron muy receptivos a lo que planteamos y así los pusimos en marcha en Huesca, donde se concentran los operativos y los rescates, y allí siguen.

Con la unidad de congelaciones pasó algo parecido, que hubo mucho apoyo para montarla porque no había ninguna en ningún hospital público de España. Después se trasladó a Zaragoza, pero la verdad es que mientras funcionó en Huesca recibimos muchísima gente, que había sufrido congelaciones en actividades profesionales o deportivas de toda España y también en montañas de Finlandia, de Rusia, del Himalaya… Pusimos en marcha tratamientos pioneros y fuimos los primeros en tratar las congelaciones con heparina, que ahora es un tratamiento rutinario en el mundo. También fuimos pioneros en aplicar a las congelaciones severas con fibrinolítico, un medicamento para el tratamiento del infarto agudo de miocardio que disuelve los trombos en las arterias coronarias. Lo asociamos a otro fármaco que impide la agregación de las plaquetas y lo aplicamos con mucho éxito para tratar las congelaciones en manos y pies, donde también se forman trombos porque los cristales de hielo rompen el tejido que reviste las arterias.

P.- También eres el responsable de salud y prevención en la FAM. ¿Cómo es esta tarea?

R.- Una de las facetas es el tema del dopaje, para estar al día de lo que los deportistas que participan en competiciones pueden o no utilizar. Otra es controlar y revisar el estado del material médico en los refugios de montaña. También está la formación sanitaria de los monitores deportivos. Y, desde luego, la asistencia a cualquier problema que tenga un club.

P.- ¿Cómo valoras el reconocimiento que supone recibir el Premio Federación?

R.- Realmente agradezco muchísimo a la FAM haber pensado en mí, pero este reconocimiento lo hago extensivo a todas las personas con las que he disfrutado en el monte y, sobre todo, a mi familia, que es la que se ha sacrificado y me ha animado en todos proyectos o a participar en las expediciones. Sin estos apoyos, nada de esto que he hecho hubiera sido posible.

P.- ¿Y actualmente, en qué actividades sigues involucrado o qué proyectos tienes?

R.- Soy vicepresidente del club Peña Guara y participo sobre todo en el Gran Trail Aneto-Posets, que implica el trabajo de una gran cantidad de médicos voluntarios, enfermeras y fisios, y exige mucho tiempo de preparación del dispositivo. Y también estoy en las competiciones que organiza mi club o la FAM en las que se exige la presencia de un médico; este mismo mes de noviembre en dos pruebas, el Trofeo de Aragón de Orientación y el Trail de Loarre. Y en cuanto a proyectos, pues ya irán saliendo, muchas veces pueden surgir en una conversación en un bar.

 

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